Por PLASTIC CARROTS
Tenés toda la mañana libre del sábado. Ningún plan, actividad, pendientes, nada que resolver. Y así y todo, no te podés relajar, está esa sensación de que deberías estar haciendo “algo”. Aparece una incomodidad muy parecida a la culpa, como si estuvieras haciendo algo malo.
La sensación de que siempre falta tiempo
Hoy es casi imposible no sentir que hay más para hacer que tiempo disponible. Y esa percepción puede darse tanto en un día cargado de actividades como en un domingo sin compromisos.
Los estudios sobre bienestar muestran que esta sensación subjetiva de escasez de tiempo tiene un impacto negativo en la felicidad incluso mayor que el de estar desempleado (Giurge et al., 2020). Y esto pareciera ser una respuesta lógica a un entorno que lleva décadas manifestando que todo tiene que ser productivo, que cualquier actividad, incluso el ocio, tiene que ser útil.
Por qué el tiempo libre genera culpa
Cuando llega ese momento sin obligaciones y aparece la culpa en lugar de cierta satisfacción, es porque estamos alineados a la idea de que el valor de una persona se mide por su productividad, por qué tan ocupada está, o qué tan llena está su agenda.
|
El resultado es que el descanso se vive como deuda, no como algo necesario sino como tiempo robado a otra cosa. |
La paradoja de las herramientas
Nunca hubo tantas herramientas diseñadas para ahorrar tiempo. Aplicaciones, automatizaciones, servicios que resuelven en minutos lo que antes llevaba horas. Y sin embargo la sensación de que el tiempo no alcanza no cedió, sino que en muchos casos empeoró.
Cada ganancia de eficiencia se convierte rápido en espacio para más tareas. Lo que hoy se puede hacer en diez minutos, mañana se espera que se haga en cinco. El ritmo sube, y con él, la sensación de que el tiempo nunca alcanza.
Qué ayuda, según la evidencia
Una buena forma de que el tiempo libre genere menos culpa es pasar tiempo con otras personas. El tiempo compartido no genera la misma culpa que el tiempo libre en solitario.
Otra forma que resulta útil y ayuda a mitigar esa sensación es poniendo en práctica la planificación con intención. ¿Qué sería esto? Estructurar el día antes de que empiece, asignarle un bloque concreto a cada tarea y empezar por las que más importan. Eso reduce la sensación de que el tiempo se va sin rumbo. Inclusive se puede profundizar no solo organizando qué se va a hacer, sino definiendo el “para qué”. Por eso herramientas como nuestro planificador Plameta están pensadas al revés: antes de tocar ninguna agenda, te invitan a trabajar las intenciones, el “para qué” detrás de cada objetivo y grandes metas. Parte de la culpa del momento libre viene de no tener claro qué se quería que pasara con ese tiempo.
Si la solución fuera organizarnos mejor, las agendas ya nos habrían salvado. La sensación de que el tiempo no alcanza persiste con apps, sistemas y planificadores incluidos. Quizás el cambio empiece no por llenar mejor las horas, sino por tener claridad sobre qué queremos hacer con nuestro tiempo, sin olvidarnos de darle lugar al ocio.
Referencias
- Giurge, L. M., Whillans, A. V., & West, C. (2020). Why time poverty matters for individuals, organisations and nations. GAP Working Paper No. 22 — Ver estudio
|
Sobre el autor PLASTIC CARROTS Plastic Carrots es una marca argentina dedicada a potenciar el bienestar de las personas mediante el diseño de herramientas y recursos que ayudan a conectar a las personas consigo mismas, con otras personas y con el momento presente. Conocé más sobre PLASTIC CARROTS → |
También puede interesarte
|
Economía de la atención: por qué perdemos el foco y cómo recuperarlo Por qué las plataformas compiten por tu foco y cómo eso afecta lo que elegís hacer |
|
Por qué el multitasking no existe (y qué hace el cerebro en su lugar) El cerebro no puede procesar dos tareas cognitivas al mismo tiempo. Lo que hace en realidad tiene un costo que se acumula. |
