Por PLASTIC CARROTS

Hay pensamientos que no se van solos. Les das vueltas antes de dormir, los retomás mientras hacés otra cosa, se van pero vuelven al rato. No porque sean especialmente complejos sino porque la cabeza no tiene forma de cerrarlos si no hace algo concreto con ellos. Escribirlos es una de las más simples y efectivas que se pueden hacer para mejorar esto.

Qué pasa en el cerebro cuando escribís lo que pensás

Cuando escribís sobre lo que te está pasando, activás mecanismos cerebrales que el solo pensar no activa. Estudios que siguieron a grupos que escribían sobre experiencias difíciles durante 15 o 20 minutos mostraron mejoras medibles en el sistema inmune y menos visitas al médico. La hipótesis es que reprimir pensamientos y emociones sin procesarlos tiene un costo físico real, y que escribirlos ayuda a liberar esa carga (Pennebaker, 1997).

Por otro lado, ponerle palabras a lo que sentís reduce la actividad de la parte del cerebro que dispara el estrés y activa la que regula la respuesta emocional (Lieberman et al., 2007).

El journaling actúa sobre el sistema nervioso: escribir lo que sentís no solo ordena los pensamientos sino que regula activamente la respuesta emocional del cerebro.

Por qué darle vueltas en la cabeza no alcanza

La rumiación, ese loop de pensar y repensar la misma situación, no es resolución ni ejecución, simplemente es repetición. El cerebro repasa el problema pero no lo cierra porque la cabeza sola no tiene forma de externalizar la información. Escribir interrumpe ese loop porque le obliga al pensamiento a tomar una forma. Una emoción vaga se convierte en una oración, una situación confusa empieza a tener partes que podés distinguir.

No hace falta escribir en profundidad ni analizar nada. El efecto aparece incluso con oraciones cortas o frases incompletas. Lo que activa el mecanismo no es la extensión sino el acto de sacar algo del sistema de procesamiento interno y darle una forma externa.

💡 #Carrotip

Si lográs pasar esa primera barrera de expresar lo que tenés en la superficie y te soltás a escribir un poco más, van saliendo cosas más profundas y mucho más interesantes.

Cómo arrancar sin que se convierta en otra cosa que no hacés

Cinco o diez minutos sobre algo que te esté ocupando espacio mental. Puede ser la situación que te quedó dando vueltas de la tarde, la conversación que no terminó como querías, algo que estás evitando y no sabés bien por qué. No hace falta saber de qué vas a escribir antes de empezar, ni que lo que salga sea coherente o bien redactado. Si no sale nada, escribir “no sé qué escribir” también cuenta: lo que importa no es el contenido sino el acto de sentarse y mirar un poco para adentro.

Lo que no se suele mencionar

La escritura a mano genera una actividad cerebral significativamente más amplia que tipear, con patrones asociados al aprendizaje y la formación de recuerdos (Van der Weel & Van der Meer, 2024).

Si la página en blanco te frena, tener una pregunta de arranque cambia bastante la ecuación. Rastros tiene preguntas que se repiten cada día para ver patrones con el tiempo. Desenredo funciona distinto: es un mazo de 50 cartas con consignas para explorar distintos aspectos de tu vida a través de la escritura, para cuando querés ir más profundo o salir de escribir siempre sobre lo mismo.

Solemos pensar en el journaling como una forma de recordar y registrar lo que vivimos, un repaso de los días, que nos rememora al “querido diario”, pero puede ser una herramienta mucho más potente.

Referencias

  1. Pennebaker, J. W. (1997). Writing about emotional experiences as a therapeutic process. Psychological Science, 8(3), 162–166. https://doi.org/10.1111/j.1467-9280.1997.tb00403.x
  2. Lieberman, M. D., Eisenberger, N. I., Crockett, M. J., Tom, S. M., Pfeifer, J. H., & Way, B. M. (2007). Putting feelings into words: Affect labeling disrupts amygdala activity in response to affective stimuli. Psychological Science, 18(5), 421–428. https://doi.org/10.1111/j.1467-9280.2007.01916.x
  3. Van der Weel, F. R., & Van der Meer, A. L. H. (2024). Handwriting but not typewriting leads to widespread brain connectivity: A high-density EEG study with implications for the classroom. Frontiers in Psychology, 14, 1219945. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2023.1219945

Sobre el autor

PLASTIC CARROTS

Plastic Carrots es una marca argentina dedicada a potenciar el bienestar de las personas mediante el diseño de herramientas y recursos que ayudan a conectar a las personas consigo mismas, con otras personas y con el momento presente.

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