Por FEDE GUERRA

La idea de planificar nos da un poco de claustrofobia, como si estuviéramos escribiendo nuestro destino y no quedara lugar para que pasen cosas más allá de lo que definimos. Y la palabra “rutina” da unas vibes de aburrimiento total. Que te reconozcan como una persona rutinaria es lo último que querés, porque sino ¿dónde queda la diversión, la improvisación, lo inesperado?

Pero pará. ¿Y si te dijera que el tiempo para todo eso se genera justamente gracias a planificar y a tener rutinas?

Es un cambio de paradigma y parece contraintuitivo, pero te prometo que tiene sentido.

CAER EN LA TRAMPA DEl “vamos viendo”

Es muy común manejarse en el día a día con el famoso “vamos viendo”, pero hace que dilatemos un montón de cosas que queremos hacer. Si no priorizamos lo que nos parece importante según los objetivos que queremos alcanzar a largo plazo, todo se pone un poco difuso. Pasamos los días y las semanas a los ponchazos, reaccionando a lo que surge.

Hay cosas que no pueden quedar libradas a "cuando tengamos tiempo". ¿O puede ser que manifestemos querer cosas que en realidad no queremos o no estamos dispuestos a hacer?

Un ejemplo típico es cuando decimos que nos gustaría leer más. ¿Si? ¿Realmente nos gustaría? La realidad es que leyendo 15 minutos al día podríamos leer en promedio un libro por mes. El punto está en ser claros y determinar cuándo vamos a leer y qué momento le vamos a destinar. Y no, no existe ese supuesto ratito libre en algún momento del día. No, después de Netflix tampoco va a suceder.

No planificar nos da ilusión de libertad. Pero en realidad, planificar te ayuda a priorizar lo que querés. La rutina te lo pone en el día a día y te da el ritmo para hacer eso que definiste que querías hacer.

 

el cansancio como norma

Cuando no planificás, no tenés el control. Solo reaccionás a lo que pasa, a lo que va surgiendo, a los imprevistos o problemas. Te dedicás a apagar incendios, y eso va en contra de tus verdaderos intereses.

Además, te cansa más. Vas saltando de una tarea a la otra y necesitás tomar muchísimas más decisiones todo el tiempo. En PLASTIC CARROTS ya hablamos sobre por qué el multitasking no existe y las consecuencias que tiene alternar entre tareas: te cansa muchisimo a nivel mental y además no le pones total atención a nada de lo que estás haciendo. Básicamente, esa costumbre tiene un alto costo cognitivo.

“No planificar nos da ilusión de libertad.”

 

Diseñar el entorno

La fuerza de voluntad es un recurso poco confiable. Depende de cómo dormiste, de si comiste, de si es un día tranqui o a full. Lo que sí podés controlar es el sistema alrededor de las decisiones.

La clave está en organizar el entorno para que las cosas pasen (o no pasen). Si te distrae el celular (a todos nos distrae) dejalo en otra habitación. Si querés salir a correr, dejate las zapatillas y la ropa preparadas. Y no pienses en que tenés que salir a correr; pensá primero en vestirte, después en salir a la calle. Todo tiene que ser lo menos complicado posible para el cerebro. Con el tiempo, la repetición (y un poco de sacrificio) se vuelve hábito.

 

¿Otra vez sopa?

Un ejemplo de algo que algo que aplico a mi vida, y que fue una de las mejores decisiones que tomamos en casa, es almorzar todos los días lo mismo. Hacemos ensaladas "con lo que haya": los ingredientes van variando pero es siempre una ensalada.

Parece una pavada y lo más aburrido del mundo, porque encima que comemos todos los días lo mismo, comemos ensalada, sí. Pero el tiempo que nos ahorró y los “¿qué comemos hoy?” que nos sacó de encima no son poca cosa. Ahora pasa solo a la noche, aunque las cenas también las tenemos bastante organizadas.

Eso hace la rutina: te libera la cabeza para lo que sí requiere pensar y tomar decisiones importantes.

 

Prestame atención

Estamos en tiempos donde es muy difícil gestionar nuestra atención. Hay mucho estímulo en todos lados y nuestro cerebro es blanco fácil de "la novedad" de los feeds y la dopamina que generan las notificaciones y los likes.

Ante este escenario, planificar, armar rutinas y diseñar el ambiente son las herramientas que tenemos a mano para poder ir en la dirección que queremos, y no hacia donde nos lleva ir reaccionando en el camino.

Ojo, tampoco se trata de llenar la agenda con actividades "productivas". Darle espacio a momentos de ocio, estar con amigos, familia, es parte fundamental de poder cumplir con todo eso que nos proponemos.

Eso que venís diciendo hace meses que te gustaría hacer, ¿está en algún pedacito de tu semana?

 

Sobre el autor

FEDE GUERRA

Soy co-creador de PLASTIC CARROTS. Me interesa cómo impactan la tecnología y el entorno en nuestra atención y comportamiento, así que leo mucho sobre eso, lo pongo en práctica y comparto lo que aprendo.

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