Por PLASTIC CARROTS
Cuando alguien dice “ritual”, posiblemente nos imaginemos velas, incienso, algo espiritual, algo que probablemente sientas que no es para vos. Pero hay otro tipo de ritual que no tiene nada que ver con eso, sino como un mecanismo para regular las emociones según la neurociencia.
Una rutina y un ritual no son lo mismo
Una rutina está diseñada para ejecutarse en automático, sin pensar. Eso es exactamente su valor porque libera recursos mentales para otras cosas. Te lavás los dientes, preparás el café, y el cerebro no registra esas acciones como decisiones propias porque están tan integradas que las hacés sin darte cuenta. Cuando el cerebro está en ese modo, activa lo que los neurocientiíficos llaman la red por defecto: el circuito que funciona en segundo plano cuando no hay ninguna tarea que requiera atención activa. Es cuando la mente empieza a deambular o pensamos otras cosas que no tienen que ver con lo que el cuerpo está haciendo en paralelo.
Un ritual hace lo contrario: te pide que estés presente durante el momento que dure, aunque sean dos minutos. El mismo acto de preparar el café puede ser rutina o ritual dependiendo de qué está haciendo el cerebro mientras lo hacés. Si estás pensando en la reunión de las diez, es rutina. Si estás prestando atención al sonido del agua, al calor de la taza, los olores, es un ritual, y es también la idea central del mindfulness, algo sobre lo que ya escribimos en este artículo: que la atención deliberada en el presente cambia la experiencia de lo que estás haciendo.
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La diferencia no es el gesto sino la atención que ponés en él, y esa atención cambia lo que pasa en el cerebro. |
Cómo un gesto pequeño activa la regulación emocional
Los rituales existen en todas las culturas humanas documentadas, algo que los investigadores interpretan como una función evolutiva: en entornos impredecibles, una acción conocida y repetible le señalaba al sistema nervioso que había cierto orden en el caos. Esa respuesta sigue siendo la misma actualmente.
Cuando el contexto es impredecible, el sistema nervioso gasta energía anticipando lo que va a pasar. Un gesto repetible y conocido le manda al cerebro una señal específica: esto lo conozco, esto lo elegí, esto sé cómo termina. Esa señal reduce la respuesta de cortisol y activa la corteza prefrontal, la parte del cerebro que regula las emociones y toma decisiones. En términos simples, el ritual le dice al cerebro que puede bajar la guardia un momento. La rutina en automático no produce ese efecto porque el cerebro no registra ninguna decisión tomada.
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cómo percibimos los rituales Los rituales funcionan a través de dos vías simultáneas: la física, por la repetición y estructura del gesto, y la psicológica, por el significado que le asignamos. Las dos juntas activan la regulación emocional de una manera que un comportamiento no ritualizado no puede replicar (Hobson et al., 2018). |
Qué puede ser un ritual
Como decíamos al principio, preparar un café de forma deliberada, sin el teléfono cerca, prestando atención al proceso en lugar de usarlo como tiempo muerto entre tareas, concentrándose en lo sensorial (sonidos, olores, temperaturas) todo eso nos ancla en el momento presente. Otro ejemplo puede ser tener un ritual de escritura (o journaling) al inicio del día, exteriorizando cómo nos sentimos, expresando emociones, como una forma de soltar lo que está ocupando espacio en la cabeza, o bajando lo que queremos hacer durante el día.
La clave es mantener el ritual y que la atención esté puesta en él y no en lo que viene después. Si sentís que la escritura puede ser un buen ritual, en PLASTIC CARROTS creamos Rastros que es un diario guiado que ayuda a expresar lo que sentís, hacer consciente el estado con el que arrancás o cerrás el día, con una estructura que te ayuda a mantenerlo.
Si te interesa entender qué pasa en el cerebro cuando escribís específicamente, ya lo desarrollamos en detalle en este artículo.
Un ritual puede ser algo que ya hacés y que repetís casi sin darte cuenta, en algún momento determinado, que por alguna razón ordena lo que viene. Probablemente ya tengas uno y todavía no lo hayas llamado así. Tal vez puedas identificar eso y a partir de ahora hacerlo prestando atención.
Referencias
- Hobson, N. M., Schroeder, J., Risen, J. L., Xygalatas, D., & Inzlicht, M. (2018). The Psychology of Rituals: An Integrative Review and Process-Based Framework. Personality and Social Psychology Review, 22(3), 260–284.
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Sobre el autor PLASTIC CARROTS Plastic Carrots es una marca argentina dedicada a potenciar el bienestar de las personas mediante el diseño de herramientas y recursos que ayudan a conectar a las personas consigo mismas, con otras personas y con el momento presente. Conocé más sobre PLASTIC CARROTS → |
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